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De esta manera, las cajas terminarán el año con un beneficio ordinario de unos 10.300 millones de euros, ya descontadas las provisiones extras. La cifra total de ganancias será más elevada por las plusvalías obtenidas con algunas operaciones, como la venta del paquete de Endesa que tenía Caja Madrid.
Fuentes financieras explican que con estas exigencias, el Banco de España quiere fortalecer a muchas cajas que tienen una exposición muy elevada al negocio inmobiliario y que tendrían importantes problemas si alguno de los grandes promotores con los que trabajan tuviera dificultades.
Además, con la moderación de beneficios pretende evitar que el próximo año tengan que presentar caídas de resultados.Estas precauciones del Banco de España tienen más que ver con los problemas que se avecinan con la desaceleración inmobiliaria —ya se han empezado a ver con las caídas de inmobiliarias como Llanera—, que con las turbulencias de las hipotecas basura, en las que las entidades españolas no tienen apenas riesgos (unos 1.000 millones de euros en conjunto).
Sin embargo, esta crisis ha provocado una falta de liquidez en el mercado que ha acentuado los problemas que las cajas pueden tener el próximo año. La mezcla de ambos factores preocupa al Banco de España y, por ello, desde mediados de verano ha intensificado las inspecciones en estas entidades.
El presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), Juan Ramón Quintás, ya dejó entrever públicamente hace dos semanas que el Banco de España se ha puesto todavía más exigente de lo habitual y que sería probable que las cajas dotaran provisiones extraordinarias este año para hacer frente a la crisis, aunque no cifró en qué cuantía.
Lo que sí dejó claro es que era un mero movimiento de prudencia y que el sector está sano, con una tasa de morosidad de sólo el 0,79% y un nivel de cobertura del 280%.
Menos riesgo en la banca
La preocupación del organismo dirigido por Miguel Ángel Fernández Ordóñez es menor en el caso de los bancos, debido a que, en general, están menos expuestos al negocio inmobiliario o, al menos, tiene menos peso en sus balances. La Asociación Española de Banca (AEB), de hecho, no ve necesario hacer más dotaciones y duda de que puedan hacerse sin que conlleven salvedades en las auditorías. Desde estas empresas, sin embargo, desdicen a la AEB y explican que se puede dotar más porque el riesgo es ahora mayor.
La expansión internacional, la salida de las grandes
La expansión internacional es una de las salidas que más se barajan en el sector de cajas para seguir adelante en este entorno más complejo en el que ya poco mercado queda por captar y en el que las cosas no son tan fáciles como cuando el hipotecario estaba en su máximo esplendor.
La Caixa, tras sacar a bolsa su corporación industrial Criteria, está analizando la compra de alguna entidad en Polonia, Rumanía, Bulgaria, Hungría, Estados Unidos y México. En el sector están convencidos de que hará alguna compra de peso en el extranjero aunque hacen hincapié en lo difícil que es encontrar el equipo adecuado para gestionarla.
Caja Madrid también está analizando el mercado internacional. Dispone de mucho dinero para comprar (ingresó 2.300 millones de euros en plusvalías con la venta de Endesa) pero tiene un inconveniente: el Banco de España exige que las cajas que quieran salir al extranjero que estén bajo el control del mercado y ella no lo está.
Si quiere hacerlo tendrá, por tanto, que sacar a cotizar parte de su cartera industrial o, más probablemente, emitir cuotas participativas, unos títulos similares a las acciones pero sin derechos políticos.
Esta entidad también está interesada en Estados Unidos y en Europa del Este, un mercado escasamente bancarizado y con mucho futuro. Los expertos comparan la banca de esos países con la de España de principios de los años 80, por lo que le auguran una gran rentabilidad.
La crisis obligará a algunas cajas a fusionarse
El ejercicio 2008 va a ser difícil para el sector financiero y ello conllevará cambios en el mapa financiero español. La falta de liquidez condicionará el crecimiento de las entidades, la solvencia de algunas de ellas puede estar en riesgo si se producen suspensiones de pagos de algunas grandes inmobiliarias y el obligado cambio de modelo de negocio le puede venir grande a otras.
Todo ello será más acentuado en el sector de cajas, por su menor diversificación y su mayor exposición al mercado inmobiliario, aseguran expertos del sector, que están convencidos de que esta situación puede dar lugar a fusiones o absorciones dentro de este sector.
Las uniones serán, en todo caso, entre cajas de la misma comunidad autónoma, porque las interregionales tienen todavía muchas barreras políticas, ya que ningún gobierno autonómico está dispuesto a perder poder sobre las cajas nacidas en su región.
Las primeras integraciones podrían darse en Andalucía, según un ejecutivo del sector. En esta comunidad operan Caja Granada, Caja Jaén, CajaSur, Unicaja y Cajasol. En segundo lugar está Castilla y León, con Caja de Ávila, Caja de Burgos, Caja Círculo, Caja España y Caja Duero, y en tercero, la Comunidad Valenciana, con Bancaja, CAM y Caixa Ontinyent.
Al margen de esta crisis, está prevista la fusión de las cajas vascas, aunque está paralizada por cuestiones políticas.
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